Todos los artículos

Cuando dejas de cargar

26 de mayo de 20262 min de lectura

Hay un momento, en muchos procesos terapéuticos, en el que la persona finalmente se atreve a soltar algo: una responsabilidad que no era suya, un rol que llevaba diez años cargando, una identidad construida sobre “yo me ocupo de todo”.

Y entonces pasa algo que no esperaba.

Se siente vacía.

Esperaba alivio, pero lo que llega primero es el vacío. Y esto desconcierta a casi todos.

Una paciente me lo dijo así, hace poco: “Pensé que iba a sentir libertad, pero sentí que me había muerto un poco.”

Es una frase que llevo conmigo. Porque captura algo que no se nombra mucho: soltar lo que sostienes te enfrenta a quién eres sin eso. Y si tu identidad se construyó alrededor de cargar, ese hueco se siente como ausencia, no como espacio.

Por eso tantas personas vuelven a cargar al día siguiente. Porque el vacío les parece peor que el peso. Es comprensible. Pero también es una trampa.

Te voy a contar lo que pasa después.

Si te quedas un tiempo en ese vacío sin correr a llenarlo: empiezas a notar cosas que antes no. Pequeñas. Lo que quieres comer. Si tienes ganas o no de ver a alguien. Cuándo necesitas dormir antes. Qué te aburre. Qué te alegra de verdad. Qué te alivia.

Son señales que llevaban años tapadas debajo del ruido de tus obligaciones. No desaparecieron. Tú dejaste de oírlas porque no había espacio. Y ahora, en el vacío, vuelven.

Esto no es magia. Es contacto. Winnicott hablaba del verdadero self. Otros enfoques lo nombran como recuperación del sí mismo, presencia o capacidad de volver a estar en relación con lo que realmente sentimos. Pero requiere algo que la mayoría no se da: tiempo en el vacío sin huir.

Hoy solo te voy a invitar a una cosa: la próxima vez que sueltes algo —una responsabilidad, una conversación, una tarea que no te tocaba—, no llenes el espacio enseguida. No abras el teléfono. No empieces otra cosa. No te justifiques.

Solo quédate ahí un minuto. Notando qué aparece.

Probablemente sea incómodo. Probablemente quieras moverte. Eso es información, no problema. Es lo que llevas años evitando. Y es exactamente donde empieza otro modo de vivir.

Con calma,
Cori — Ser en Calma

🌊 Si esta práctica te resuena, en junio te llevo de la mano por 21 días en algo que estoy preparando con mucho cariño:

OLA — Calma en 21 días.

Gratis, por email. Empieza el lunes 1 de junio.

Apúntate aquí:
https://mailchi.mp/9c4f48f5505f/ola-calma-en-21-das

Publicado originalmente por Corina en Substack .

¿Te resonó?

Empieza gratis con OLA: calma en 21 días, directo a tu correo. Sin tarjeta.

Crear cuenta gratuita